Como las falsificaciones o repros influyen en el coleccionismo de videojuegos clásicos

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El origen del mal

-Mercado en auge

Desde hace ya unos cuantos años, los que llevamos tiempo en el mundillo del coleccionismo de videojuegos hemos tenido que lidiar, en mayor o menor medida, con el problema de las falsificaciones (sí, las también mal llamadas “repros” o reproducciones). Hasta hace no tanto estas quedaban relegadas al intento de engañar o estafar, haciéndolas pasar por juegos originales, y ha sido en los últimos años cuando se ha empezado a generalizar su compra por muchos usuarios.

Lo que empezó como algo anecdótico se ha tornado en tendencia, y tristemente se está convirtiendo en habitual el ver a multitud de usuarios compartir sus últimas adquisiciones de juegos falsificados, no pareciendo ser conscientes del problema de fondo que esto trae a la escena coleccionista actual. Para muchos de los que hemos visto cómo nuestra afición ha ido creciendo y tomando relevancia es una lástima contemplar a “las nuevas generaciones” -e incluso gente que ya lleva tiempo en esto- ningunear el esfuerzo y dedicación que lleva el forjar una colección incorporando falsificaciones a sus estanterías, y sobre todo, alimentando el mercado negro que se ha formado alrededor de este creciente negocio.

¿En qué perjudican las falsificaciones a la escena coleccionista?

-En primer lugar:

La mayoría de la gente que compra y consume falsificaciones se escuda en el “qué más da lo que yo compre” para justificar la existencia de las mismas, pero es algo que va más allá de todo esto, y que muchos o no son conscientes de ello o no quieren serlo.

Con la compra de falsificaciones se está alimentando una economía sumergida a través de un producto de baja calidad. Ya sea comprando las famosas “repros chinas” de tiendas como aliexpress o comprando a vendedores locales, cada vez más numerosos, se está obteniendo algo que ni paga impuestos ni, por supuesto, pasa ningún tipo de control de calidad.

Una pregunta que se deberían hacer los usuarios de falsificaciones es, en caso de que ese juego le de cualquier tipo de problema, ya sea con un mal funcionamiento o, en el peor de los casos, causando daños a tu consola -algo bastante más habitual de lo que muchos creen- ¿quién se hará responsable de ello? Porque recordemos, ese juego no tiene ningún tipo de garantía. Basta con comparar la placa o los componentes de una repro para darse cuenta que nos encontramos ante un producto de calidad ínfima.

Otro de los clásicos argumentos que se suelen escuchar al respecto de la compra de falsificaciones es el que “en caso de venderla, diré que se trata de una falsificación”. Con el paso del tiempo, hemos ido viendo cómo muchas de estas falsificaciones están cada vez mejor realizadas, y si bien es complicado que a un coleccionista experimentado le cuelen a día de hoy una de ellas como si de un original se tratase, no son pocos los casos de usuarios a los que más de un avispado le ha vendido -o querido vender- una falsificación haciéndolo pasar como original.

Viendo que el mercado está cada vez más asentado, los falsificadores ponen más empeño en realizar mejores copias, y por desgracia cada día se ven copias más fieles al juego original. Esto se está convirtiendo en un problema que irá a más, y que ya ha supuesto más de un problema para muchos usuarios. Pongamos un ejemplo concreto, si en una plataforma de compraventa como puede ser Wallapop un usuario vende una falsificación -tanto si sabe que lo que vende no es un juego original, como si lo desconoce- y el comprador a la hora de recibirlo se percata de ello y denuncia esa venta, ¿a quién dará la razón la plataforma en la disputa? Será la palabra del vendedor contra la del comprador, si el vendedor afirma que se trata de un juego original es más que probable que el comprador tenga las de perder.

Visto todo esto, una de las cosas que me preocupa como coleccionista es la corriente de entre “ninguneo y autojustificación” que veo entre muchos de los usuarios de falsificaciones. Me resulta bastante triste ver en grupos o foros a algunos de ellos afirmar como que “el que compra juegos originales es un idiota pagando un dineral por un juego, cuando lo puede comprar por 15€ repro”. Desde luego, para gente que lleva años coleccionando, es una pena leer comentarios como este. Sin duda, se trata de gente que no respeta ni el mundo del coleccionismo ni el sector del videojuego. Se que es difícil asumir el coste actual de algunos títulos en concreto, pero la mayoría de los que coleccionamos no somos millonarios y hacemos un esfuerzo para seguir ampliando nuestras colecciones, a parte de en muchos casos llevar años en el mundillo y haber podido disfrutar de precios bastante más razonables de lo que vemos hoy.

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